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En el siglo XVI, la costa de
Mallorca soportó uno de los peores momentos de su historia. En
Sóller, a los pies de un valle de la majestuosa sierra de
Tramuntana, las incursiones piratas eran constantes y la población
vivía con el temor de un nuevo saqueo. Según cuenta la leyenda, el
11 de mayo de 1561 llegaron a la costa y entraron en la casa de las
hermanas Catalina y Francisca Casasnoves. Lejos de amedrentarse,
tomaron la tranca que utilizaban para cerrar la puerta y con ella
lograron matar a los corsarios, contribuyendo a la victoria del
pueblo
Esta tranca se conserva aún y
toma parte en la conmemoración del acontecimiento; se exhibe en los
desfiles y preside los actos del programa, aunque las protagonistas
son las 'Valentes dones', cada año encarnadas en dos jóvenes de
Sóller elegidas por los 'Colectivos de moros, payeses y payesas'
Escenificación de la batalla
Las fiestas comienzan con la lectura del pregón y la investidura de
las 'Valentes dones'.
El sábado por la tarde se celebra la ofrenda floral a la Virgen de
la Victòria, que es trasladada desde el oratorio hasta la iglesia
Parroquial, y el domingo una interesante feria de artesanía.
La jornada más intensa es la del lunes. Por la mañana se oficia una
misa en la casa donde vivieron las hermanas Casasnoves y por la
tarde tiene lugar el Firó de Sóller, el acto más espectacular: en él,
1.200 personas escenifican la batalla de 1561 actuando como payeses,
payesas y piratas. La pólvora corre también a raudales; se emplean
25.000 cartuchos y 60 kg de pólvora negra para los trabucos
   
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